#Cuéntame un cuento - Mamá tengo sed

Buenos días,
¿Como fue ese fin de semana? Menudo tiempo primaveral ¿verdad? Ayer era día de estar en la calle y aprovechar esos rayitos de sol. Espero que os hayan servido para cargar las pilas...

Mi semana va a empezar con nueva sección: Cuéntame un cuento. Será una sección donde publicaremos cuentos infantiles, dedicados a los mas peques. Surge de la idea de contar más cuentos a nuestros peques sean de la edad que sean. Porque nunca es tarde. 

En este post os presente a una joven autora de cuentos, Tamara. Será ella la que cada mes nos presentará sus cuentos. Esta vez os dejo un cuento corto pero muy divertido. 



Era hora de irse a la cama, Catalina no quería bajo ningún concepto  
dormir. No le gustaba estar sola.
Se marchó a su habitación cabizbaja, refunfuñando entre dientes.



Se metió a la cama, pensando, en que pronto se apagaría la luz.
Era noche de tormenta, los rayos iluminaban la habitación de
Catalina, pero a ella no le gustaba nada… Todo parecía tan… 
espeluznante…

-“¡¡¡Mamaaaaaaaá, tengo seeeeeedddd!!!”
Mamá le llevó un vaso de agua y ella bebió. Le dio un dulce beso y 
le dijo:
-“Ahora a dormir”

Salió de la habitación y se fue…

A Catalina también le daba miedo mirar hacia la puerta del armario. 
Estaba entreabierta y no cerraba bien. Recordó aquella vez que 
estaban jugando al escondite con papá y mamá. Catalina y su padre,
se escondieron dentro del armario. Papá era muy grande, no cabía.
El pobre se cayó y arrancó la puerta de cuajo… Mamá nos encontró 
enseguida.

Catalina sonrió… Otro rayo… Se bebió el vaso de agua de un trago.
-“¡¡¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaá, tengo seeeeeeeeeed!!!”

Mamá fue a la habitación otra vez…
-“Catalina, ya te he traído un vaso de agua, ¿qué ocurre ahora?”.
Dijo mirando la mesilla de noche. Al observar que estaba el vaso 
vacío, dijo:
-“Vaya, sí que tenías sed”

Mamá le trajo otro, lleno nuevamente.
-“Ahora sí que a dormir”. Le dio otro beso y se fue.
Cada vez que se iluminaba la habitación había sombras y formas que
no le gustaban nada.

Miró hacia la estantería y vio a Osito que parecía todo menos él.
Cerró los ojos y recordó que Lucky, su perro, lo había cogido para
jugar.

Lo destrozó entero. En un intento de arreglarlo, mamá lo dejó peor 
de lo que estaba… un auténtico adefesio… su oreja no volvió a ser la
misma… Pobre Osito… le quería tanto que no le importaba que se
hubiera quedado así. No quería deshacerse de él.

¡¡¡Otro rayooooooooo!!!. Otra vez se bebió el agua de un trago.
-“¡¡¡Mamaaaaaaaaaaaaaaá, tengo seeeeeeeeedddd!!!”
Mamá se estaba poniendo nerviosa…
-“¿Qué te pasa?”. Encendió la luz.
-“Quiero más agua, mira…” Le dijo enseñándole el vaso.
Mamá lo miró… vacío otra vez…
-“El último vaso de agua o te va a doler la tripa”
Se apagaron las luces de la casa y mamá escuchó un sollozo. Era 
Catalina.
-“¿Cariño?” preguntó bajito para no asustarla.
Catalina se destapó y dijo:
-“Ya no son los rayos, ya no es la puerta del armario, ya no es 
Osito… ya no tengo miedo…” 
Seguía llorando y sorbió la nariz… Mamá se acercó sonriendo a su 
lado y la abrazó… Catalina le susurró al oído… “Me hago pis”.




Espero que lo hayáis disfrutado tanto como nosotros.

Hasta pronto ;-)